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Torres Filoso, la bodega centenaria de Villarrobledo que triunfa por su arte

PorAdministrador

Mar 18, 2022

Esperanza Caro y su hija, Rocío Torres, están al frente de esta bodega que hace vinos artesanales respetuosos con el medio ambiente

Este es el reportaje desarrollado por ABC Castilla La Mancha que os recomendamos;

En un mes como el de marzo en el que tanto se habla en género femenino, por celebrarse el 8-M el Día Internacional de la Mujer, una madre -la viticultura Esperanza Caro– y su hija –Rocío Torres– se han puesto al frente de una bodega centenaria en Castilla-La Mancha para fusionar lo mejor de la tradición y de la modernidad. Su nombre es Torres Filoso y se ubica en la localidad albaceteña de Villarrobledo (Albacete), en el corazón de La Mancha, donde en 1921 comenzó a dar sus primeros pasos toda una generación de enólogos apasionados por el buen vino y el buen arte.

Rocío y su madre, Esperanza
Rocío y su madre, Esperanza

Ahora, Rocío Torres, la cuarta generación de la familia Torres Filoso, atiende a ABC para explicar cómo se ha transformado el proyecto vitivinícola que fundó su bisabuelo Juan José, que da nombre a uno de sus vinos.

«Nuestro objetivo es la recuperación y mantenimiento de métodos artesanales y tradicionales de elaboración (método ancestral, no prensado, fermentación espontánea,…), pero a la vez, estamos implementando técnicas de agricultura regenerativa, mucho más respetuosas y beneficiosas para el medio ambiente y por supuesto, para nuestra amada materia prima, la uva», afirma.

Bodega Torres Filoso también está apostando por promover el enoturismo, con la apertura de puertas de su pequeña bodega de Villarrobledo y sus únicas tinajas de barro gigantes centenarias. Es a través de las visitas guiadas donde, según cuenta Rocío Torres, dan a conocer sus historias y las técnicas de elaboración actuales y de sus ancestros, a la vez que celebran catas didácticas. «Con ello queremos contribuir a la culturización del público moderno y, de este modo, mantener estas maravillosas costumbres a flote», señala.

Fruto de esa tradición y del denodado trabajo que realizan en la bodega, Torres Filoso ha conseguido dar un giro de 180 grados a su proyecto, con la vista puesta en la calidad por encima de la cantidad. Son cinco los vinos que elaboran y que están siendo reconocidos por todo el mundo, entre ellos tres tintos y dos blancos: Juan José, Ad Pater, Burbu, Árboles tinto y blanco.

El primero y más conocido de la bodega es su vino ‘Juan José’, que lleva el nombre del bisabuelo de Rocío Torres. «Agradecidos, hemos querido rendir homenaje a su persona y su legado, dedicándole un vino que refleje esa personalidad tan peculiar, de tremenda presencia en la sala sin necesidad de articular palabra alguna. Un vino que deja huella, al igual que el portador original de ese nombre», afirma la responsable actual de Torres Filoso.

Este vino tinto, elaborado con las variedades de uva Merlot, Tempranillo y Cabernet Sauvignon pasa alrededor de tres meses en roble americano y destaca por un color, muy intenso y oscuro, donde se pueden apreciar rojos y azules. En nariz se muestra potente, donde se pueden encontrar lácteos, regaliz, a la vez que todavía conserva aromas frutales y frutos rojos, con aromas secundarios a madera de roble, vainilla y tostados. En boca es redondo, maduro, con tremenda personalidad. Es suave a la vez que con cuerpo, elegante, con toques dulces perfectamente equilibrados con su buena acidez.

Ad Pater‘ es el vino más sentido de la bodega. «Es una oda a los padres, a esas figuras paternas que tantísimo han influido, inspirado y marcado nuestras vidas pasadas, nuestro carácter presente y nuestro actuar venidero», manifiesta su responsable. Elaborado con una uva Tempranillo procedente de viña vieja de hace más de 60 años, y que con los años, ha ido desarrollando una personalidad única, conferida por años de adaptación a una tierra pobre y difícil.

Este tinto, elaborado aparte de con variedad Tempranillo, con un pequeño porcentaje de Merlot, pasa alrededor de dos meses en barrica de roble francés y se caracteriza por su color picota oscuro casi negro, con ribete violáceo. En nariz destacan sus aromas a frutas negras y confitadas como moras, grosellas, con toques especiados como nuez moscada, regaliz, chocolate y también a tostados como café. En boca es la elegancia en estado puro, con cuerpo y densidad, pero al mismo tiempo aterciopelado con taninos suaves y armoniosos. El retrogusto es largo y persistente, dejando una agradable sensación en la boca, que nos invita a seguir bebiendo.https://www.facebook.com/plugins/post.php?href=https%3A%2F%2Fwww.facebook.com%2FBodegastorresfiloso%2Fposts%2F3062825687273662&show_text=true&width=500

Otro de sus vinos es el blanco ‘Árboles‘, elaborado con las variedades Moscatel y Sauvignon Blanc. «Es en la viña donde comienza toda la magia… y es que, habiéndonos criado en ella, esos pequeños árboles frutales que son la vid, y esas preciosas encinas centenarias que salpican nuestro horizonte, hacen eco de una profunda conexión con nuestras raíces. Con este vino joven hemos querido reunir la esencia de la tierra y los árboles que nos han “dao de mamar”, que han sido nuestro patio de recreo, cobijo, nos han dado valiosas lecciones y nos han acompañado en las alegrías y en las penas», explica Rocío Torres.

Este vino blanco es de color pálido, limpio y brillante. No lleva aditivos, por lo que mantenerlo frío es importante para evitar oxidación. En nariz sobresalen sus aromas florales típicos de la Moscatel, pero no en exceso por su vendimia temprana. En la boca la Moscatel le da cuerpo y la Sauvignon Blanc le aporta frescura, es aromático y ligero, está equilibrado. Es refrescante, frutal, refinado, seco y con buena acidez, pero sin asperezas.

Y, por último, una de las creaciones más rompedoras de Torres Filoso es su vino ‘Burbu‘, un vino creado en la mente de su genio, José Luís Torres, tercera generación de artesanos vinícolas de la familia que quería algo completamente diferente a lo que había en el mercado, un vino completamente entero, de la viña a la botella. Así es cómo se lanzó a la aventura… Y no se equivocó. Elaborado a través del método ancestral, todo aquel que lo prueba queda prendado por la gran intensidad de aromas, color, frescura… todo ello redondeado con una finísima burbuja perfectamente integrada, resultado de una fermentación espontánea en botella sin azúcares añadidos.

Rocío Torres
Rocío Torres

Cada botella es completamente única y diferente a la anterior, debido a la fermentación parcial en botella con levaduras salvajes autóctonas, procedentes de su viña ecológica, que producen fermentaciones ligeramente diferentes en cada botella. «Queríamos hacer algo totalmente diferente a lo que hay en el mercado, un vino lo más entero posible. Por su acidez alta y el gas carbónico nos podemos permitir bajar el grado alcohólico y evitar el uso de sulfitos, por lo que se convierte en una bebida ligera, y agradable para todas comidas y ocasiones», subraya Rocío Torres.

En cuanto a su nota de cata, ‘Burbu’ es de color dorado, con una burbuja continua muy fina, ligera turbidez natural. En nariz, hay manzana verde, limones , fruta fresca, flores y verano. En boca, deja un gran sensación de frescura y ligereza, a la vez que con algo de cuerpo y ligero dulzor. Chispeante y juguetón, entero. Un vino para cualquier ocasión. ¿Te lo vas a perder?

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