Pedrés-Teresa, la historia continúa (XIII). Por Santos García Catalán

Roble Radio

Pedrés con Luis Miguel Dominguín en una de las tardes en La Ventas (cedida)

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Santos García Catalán

Habíamos dejado atrás la retirada de Pedrés tras la temporada 1955. Un año después acudió a la llamada de su Albacete para torear en un festival.

Las inversiones de lo ganado en el ruedo

Pero mientras, en esos años de retirada, Pedrés va invirtiendo lo ganado en esas cuatro temporadas en los ruedos, que van desde el triunfo de novillero en su presentación venteña del 52, hasta finales del 55 en Zaragoza.

 

Ir a todas las ferias en calidad de figura del toreo, con la expectación que llevaba el diestro de Albacete, y llenando las plazas, supuso unos ingresos importantes para su economía. Lo insinuaba el propio Pedrés a Petit Caro en su libro “Por la Puerta Grande” cuando este le pregunta a Pedrés: “¿A la profesión le ganó el dinero que hoy tiene? A lo que el torero contestó: “Ni juego a las quinielas ni me ha tocado la lotería, así qué…”

La finca ganadera

La finca “Los Labraos” la adquirió Pedrés en junio de 1956, entre la primera y la segunda época de su etapa como torero. Era una propiedad con ganado bovino y lanar. Luego, con los años, fue llegando ganado bravo a través de su íntimo amigo José Matías Bernardos, “El Raboso”, primero del encaste santacolomeño y posteriormente de Domecq por la vía de Aldeanueva. Pedrés le hacía los tentaderos a su amigo. Pero de ello, y de los otros negocios de la familia, hablaremos más delante.

Entrada a la finca de la familia Martínez Jareño (cedida)

1960: Vuelve con éxito arrollador

“Tras un periodo de cuatro años alejado del toreo, Pedrés decidió volver  a los ruedos y reaparece en Santa Cruz de Tenerife el 3 de mayo de 1960, en un mano a mano con Antonio Barrero “Chamaco” y el rejoneador Salvador Guardiola.

En Madrid firmó dos contratos para la Feria de San Isidro, el 15 de mayo día del patrón, actuó con Antonio Bienvenida y Curro Romero, lidiando toros de don Antonio Pérez de San Fernando.

El 19 toreó un apartado de don Alipio Pérez-Tabernero Sanchón, con Julio Aparicio y Antonio Barrero “Chamaco”, esta tarde resultó cogido “Pedrés”.

Junio lo saldó con cinco actuaciones: el 5 en Palma de Mallorca, con ganado de la viuda de don Alicia Tabernero y por compañeros tuvo a Manolo González y Victoriano Valencia. El 16 actuó en Cádiz, con “Chamaco”, Diego Puerta y el rejoneador Josechu Pérez de Mendoza.

La tercera tarde fue el 24 en Alicante, el día del patrón San Juan, toreó con Julio Aparicio y el alicantino Vicente Blau “El Tino”.

Seguimos en el año 1960 donde Pedrés, tras su reaparición, totalmente recuperado y con la fortaleza que dan sus 29 años, sigue acudiendo a todas las ferias y plazas importantes. Estamos en plena temporada. Las reseñas son del libro “46 Toreros de Albacete del siglo XX”, de Ángel González Puértolas.

“El 26 de junio toreó en Palma de Mallorca, con Julio Aparicio y Pepe Cáceres, y el 29 cerró el mes en Zamora, compartiendo la tarde con Rafael Ortega, Luis Segura y con el rejoneador segoviano Josechu Pérez de Mendoza.

Julio lo inició el 8 en Teruel, acompañado de su paisano Juan Montero y Pepe Cáceres, se corrieron toros de don Arcadio Albarrán.

El 10 toreó en Palma de Mallorca, en terna con Manolo González y Victoriano Valencia.

Pedrés y Juan Montero, flanqueando a los mayorales de esa corrida en Teruel (cedida)

El 17 de julio en la plaza de “las Arenas” de Barcelona, se enfrentó a reses del Conde de Mayalde, por compañeros tuvo a Jaime Ostos y Fermín Murillo.

En la Feria de San Jaime de Valencia fue contratado para actuar el 24 de julio, en compañía de Luis Miguel Dominguín y Paco Camino, se enfrentaron a un encierro de don Francisco Galache.

El 25 en Palma de Mallorca, actuó en la corrida de la Prensa con Luis Miguel Dominguín y Jaime Ostos. Repitió el 26 en Valencia y formó cartel con Julio Aparicio, Jaime Ostos y los hermanos Ángel y Rafael Peralta, se lidió un astado de “Peralta” y seis de don Fermín Bohórquez. Cerró el mes toreando el 31 en Málaga, un apartado de don Alfonso Sánchez Fabrés, alternado con Manolo Segura y  “Mondeño”.

En agosto firmó siete tardes, comenzó el 7 en Alicante, junto a dos toreros de la tierra, Vicente Blau “El Tino” y Francisco Antón “Pacorro”, acompañados por el rejoneador Antonio Moreda, se lidiaron seis toros de herederos de doña María Montalvo y uno de don Manuel Escudero, para el rejoneador.

El 14 de agosto actuó en Pontevedra, con Gregorio Sánchez, Luis Segura y astados de don Javier Moreno. El 16 en San Sebastián lidió un encierro de “Pablo Romero”, compartiendo la lidia con Luis Miguel Dominguín y Antonio Barrero “Chamaco”.

       Pedrés rebozándose de toro en un derechazo dominador (Cuevas-cedida)

El 21 de agosto volvió a Alicante a torear de nuevo con “El Tino”y “Pacorro”, pero esta vez el rejoneador fue José Antonio Navarro Orénes. El 25 toreó en Alcalá de Henares (Madrid) junto a Jaime Ostos y “Mondeño”, con toros de “Sepúlveda de Yeltes”.

El 27 de agosto, se trasladó a las Baleares para lidiar en Palma de Mallorca una corrida de don Juan Pedro Domecq, le acompañaron en la lidia Manolo Escudero y Julio Aparicio. El 29 finalizó agosto en la salmantina Ciudad Rodrigo, actuando en una corrida goyesca con el venelozano Curro Girón por compañero.

En septiembre subieron a dieciséis los festejos, lo inició el 4 en Palma de Mal/orca con bureles de “Sepúlveda de Yeltes”, en terna con “Chamaco” y Victoriano Valencia.

El 5 de septiembre, en Cuenca, toreó cornúpetas de don Eugenio Marín, con Luis Miguel Dominguín y Gregorio Sánchez. El 7 lidió en Fuenterrabía (Guipúzcoa), compartiendo la actuación con Luis Miguel Dominguín, Pepe Cáceres y toros de herederos de Flores Albarrán.

El 9  de septiembre se presentó en la Feria de Murcia con astados de  “Barcia!”,  ganadería  propiedad  de  los  herederos  de  don  Jesús Sánchez-Cobaleda, le acompañaron en la lidia Luis Miguel Dominguín y Jaime Ostos.

                         Un natural mandón de Pedrés (cedida)

Tres tardes en Albacete

Como torero famoso y nativo de Albacete, después de su reaparición, lo esperan en la feria para torear los días 10, 11y 12 de septiembre, el primer día componen el cartel Luis Migue Dominguín, Pedro Martínez “Pedrés” y Juan Montero, se corrieron cuatro astados de don Emilio Ortuño “Jumillano”, uno de don Félix Moreno y otro de don Antonio Pérez de San Fernando.

Al día siguiente los espadas fueron “Pedrés”, Curro Girón, Juan García “Mondeño” y  los  rejoneadores Ángel y Rafael Peralta, los toros en el cartel, figuraban  a nombre de don Manuel Arranz, pero al final se lidiaron solo tres de este hierro, sustituyendo los otros tres con ganado de don Antonio Pérez de San Fernando y uno de don Félix Moreno Ardanuy.

El día 12, la terna la compusieron Antonio Ordoñez, Pedro Martínez “Pedrés” y  Gregorio Sánchez, se lidiaron cornúpetas de don Antonio Pérez de San Fernando, sustituyendo dos, uno de don Emilio Ortuño y otro de don Félix Moreno Ardanuy.

         Pedrés alargando el viaje en un derechazo (foto Mondéjar-álbum familiar))

Finalizados los contratos de Albacete, el siguiente festejo fue el 15 de septiembre en Villacarrillo (Jaén), con Cesar Girón y Paco Camino.

El 17 actuó en Palma de Mallorca, con Jaime Ostos y “Chamaco”, se enfrentaron a reses de don Matías Bernardos.

El 18 de septiembre en la Feria de Valladolid, toreó con Gregorio Sánchez, Victoriano Valencia y los rejoneadores Ángel y Rafael Peralta.

De la feria de Valladolid se pasó a la de Salamanca y el 21 toreó con Curro Girón, Juan García “Mondeño” y el rejoneador Ángel Peralta, se corrieron seis toros de don Antonio Pérez Angoso y uno de don Pío Pérez Tabernero Sanchón para rejones.

El 24 de septiembre en el coso de Palma de Mallorca con Diego Puerta y Paco Camino. Y al día siguiente en la localidad murciana de Lorca, compartiendo cartel con Curro Girón y “El Tino”. El 26 en Quintanar de la Orden (Toledo), lidió un apartado de doña Aurora Lamamié de Clairac, acompañado de Luis Segura y el luso José Julio.

Cerró septiembre el día 29 en la Monumental de Barcelona toreando la Corrida de la Prensa en un cartel con Julio Aparicio, “Chamaco” y los hermanos Ángel Peralta, se lidiaron seis astados de los herederos de don Jesús Sánchez Cobaleda y uno de los herederos del Conde de Ruiseñada.

Octubre lo inició el día 1 en Alcalá de Henares con “Miguelín” y Paco Camino. El 2 se presentó en Hellín (Albacete), frente a un encierro formado por cinco astados del Conde de la Corte y uno de P. P. Gandarias, le acompañaron, Diego Puerta y Paco Camino.

            Natural de mano baja y mandón de Pedrés. Y firmeza de planta (cedida)

El 4 de octubre toreó en Úbeda (Jaén), con Gregorio Sánchez, Curro Girón y el rejoneador Rafael Peralta.

El 9 repitió en Palma de Mallorca, con un encierro de don José María Arauz de Robles, compartiendo cartel con Mario Cabré y Pepe Cáceres.

El 10 de octubre, en la Feria del Pilar de Zaragoza, se enfrentó a cornúpetas de don José Quesada, compitiendo con Diego Puerta y Paco Camino.

El 15 de octubre el festejo fue en Guadalajara, con seis bureles de Félix Moreno y uno del Marqués de Jódar, alternaron con “Pedrés”, Gregorio Sánchez, Pepe Cáceres y como rejoneadores Ángel y Rafael Peralta.

Terminó la campaña española el 18 de octubre en la Feria de Jaén, toreando astados del Marqués de Albayda en lidia normal y uno de la viuda de don Antonio Tabernero para rejones, le acompañaron en la tarde Gregorio Sánchez, Víctor Quesada y los rejoneadores Ángel y Rafael Peralta.

48 tardes sumó en la temporada de su vuelta a los ruedos (1960)

Al final de la temporada de 1960 sumó cuarenta y ocho tardes, comprobando que aún se acordaba la afición de su nombre y despertando gran expectación en los tendidos.

 

1960, Pedrés a hombros en Quito

En la temporada de su reaparición (1960), Pedrés viajó a Quito y se trajo a España un triunfo importante. Así lo publicaba el crítico taurino del rotativo. Por cierto, el coso de Iñaquito fue inaugurado ese año y el empresario era el español Pablo Martín Berrocal.

Imagen del coso de Iñaquito, cerrado en la actualidad por la prohibición de celebrar toros (Portal Taurino)

“La última corrida fue el 10 de diciembre de 1960, y el diario EL COMERCIO señala que hubo un lleno impresionante. Un buen balance de juego del ganado de Arturo Gangotena, aunque no tanto de su presencia.

Y Dios dijo hágase el torero, y se hizo ‘Pedrés’. Así le hemos visto ayer de torero; así como símbolo de lo que debe ser el torero, tranquilo, con un valiente y sereno maestro, pero no con maestría fría, sino con aquella que ocasiona delirio en los tendidos. Sus naturales y derechazos son tan largos que el ole que vibra en el ambiente tiene que quedarse parado unos segundos.

       El lingote de oro de la Peña el 7 se lo trajo a España Pedrés (El Comercio)

Su faena de ayer fue cumbre, y con ella han sido tres sus faenas cumbres, en los tres toros que mató en la feria. Ayer cortó las dos orejas y el rabo y dio dos vueltas al ruedo.

Esa tarde volvieron a cortar una oreja Antonio del Olivar y Armando Conde, que fue paseado a hombros en loor de multitud. Quito tenía, tras del 61, un nuevo ídolo. El 7 de Oro’” fue para Pedro Martínez, “Pedrés”. Raúl Guerrerote, de la Peña El 7, le entregó una placa e impuso el ‘7’ en la solapa del diestro albaceteño”.

El sitio de Pedrés y los “Encuentros con Benlloch”

De la revista Aplausos, recogemos una opinión de José Luis Benlloch sobre Pedrés, su valor y otras cuestiones interesantes. Se publicó en 2018 pero, la entrevista, los artículos de opinión y un reportaje amplísimo e interesantísimo de la revista en esas fechas, corresponden a uno de sus “Encuentros de Benlloch” con el maestro albaceteño en 2006.

“La imagen corresponde a la última entrevista que le pude hacer al maestro y en la que compareció perfectamente maqueado y elegante” -comentaba Benlloch en el reportaje-

“Cabría decir que Pedrés no buscó el sitio que le dio fama y fortuna, simple­ mente se lo encontró o se podría decir que nació con él. Era sencillamente donde se encontraba a gusto, recordaba, y cuando el toro le dejaba ponerse allí se sentía como si estuviese tomando un café, ahí mandaba.

Entrañable foto de José Aparicio; dos figuras del toreo de Albacete, dos grandes que nos dejaron: Pedrés y Dámaso (cedida)

Como mandaba Dámaso, al que descubrió en un tentadero en su casa y le faltó tiempo para llamar a Camará para decirle que había encontrado uno que delante de los toros era más pesado que él. “Mándamelo”, le dijo el que sería apoderado de los dos y pocos días después le hizo debutar en Barcelona para ya no parar. Y después a ese mismo terreno llegó Ojeda, que, según Pedrés, lo mejoró todo.

Pedrés relativizaba el concepto del valor y él mismo se declaraba un torero  valiente solo en algunos días. El día que estaba dispuesto arrollaba, le daba igual montarse en el toro que cualquier otra osadía, luego había días… que no lo era tanto. Entre los valientes que había visto destacaba a Manolo González y a “Chicuelo II”. Y lo que nadie le negó a él fue la consideración de gran muletero.

Pedrés era de la teoría que los liderazgos, la pasta o las clasificaciones de figura en el toreo no son para los que torean mejor sino para el que cae mejor, que no tiene por qué estar reñido con lo anterior pero es distinto, en definitiva esos honores son para el que es capaz de transmitir emociones, en realidad son “para aquel al que el pueblo quiere ver y consecuentemente es al que acaban contratando las empresas”. Más claro imposible

                       Pedrés, “Chicuelo II y otros capas (cedida)

Aquellas capeas

De Aplausos recogemos este artículo sobre los inicios de Pedrés

Antes de su irrupción en las plazas, Pedrés hizo su formación en las capeas de Albacete y Cuenca, incluso en las de Valencia, Ledaña, Minglanilla, San Antonio, Yeste, donde echaban novillos de Samuel que eran toros, todos tuertos, bizcos… Tardes de miedos y mucha ilusión en las que la recompensa eran unas pesetas que recogían cuando pasaban el capote y alguna invitación en las casas de los pudientes de la localidad si las cosas se daban bien.

Su pareja entonces era “Chicuelo II”, con el que aparece en la foto, otra de las referencias de Albacete cuya irrupción en las ferias, a pesar de ser mayor se retrasaría un par de temporadas respecto a Pedro, que le consideraba un valiente de verdad al que había que amarrar. “Nos peleábamos mucho por ir al toro -contaba-, incluso a veces hasta nos molestábamos yendo a la vez, así que decidimos sortear cuándo iba cada uno”. Luego torearon mucho juntos y fueron amigos hasta el trágico final de Manuel.

Otro lugar que se convierte en aula de formación es donde Sánchez Cajo, que movía ganado bravo por todos los pueblos de la región. Pedro trabajaba y ayudaba en las labores del campo y en contrapartida toreaba las vacas y los novillos. “Solo cinco muletazos y vale”, le decía Cajo, pero una vez en la cara del novillo no había quien le quitase: “Yo trabajaba y yo toreaba”, esa era la ley que esgrimía”.

Lo que dicen y lo que escriben de Pedrés

Les ofrecemos un artículo de Emilio Martínez Espada, un periodista albaceteño que conoció a Pedrés y lo trató, sobre todo en Madrid, cuando el maestro paisano visitaba la Peña de Albacete en la capital de España, ahora denominada Asociación Cultural Albacete en Madrid. Allí crearon “El trofeo Pedrés”, que aún se sigue concediendo. Emilio Martínez fue crítico taurino de El País. Trabajó también en Estrella Digital, -donde coincidimos en el 2000 porque apostó por mí- y responsable de la sección de Cultura de Diario Crítico, donde continúa de colaborador tras su jubilación. Pero lo cierto es que Emilio, desde Madrid, lleva el nombre de Albacete por todos los rincones, siendo uno de los mejores embajadores de nuestra capital y provincia.

Emilio Martínez junto a Juan Luis Galiacho y Tony Isbert el día que recibió en Albacete la medalla de oro de la Amithe (Amigos de los Teatros de España) (La Cerca)

Pedrés, mucho más que una gran figura

Emilio Martínez Espada

A la catadura de sumo pontífice de la religión laica, olorosa y flamígera que es la tauromaquia, llegan un número escaso de sus oficiantes. Más hay algunos de ellos que esta dificilísima condición de máxima figura la adornan con otra cualidad que los proyecta hacia la inmortalidad, a quedarse ahí ‘per omnia saecula saeculorum’. Y tal milagro lo alcanzó sobradamente Pedro Martínez ‘Pedrés’. Porque el albaceteño, de meteórica carrera novilleril, amén de descerrojar en esta categoría y también como matador la soñada Puerta Grande de Las Ventas -el coso más importante, decisorio y decisivo del mundo-, aportó dos novedades poco frecuentes hasta entonces, los años 50 y 60, en la tauromaquia.

Una de las cuales, casi revolucionaria: los terrenos que pisaba al toro, siempre en las cercanías de las afiladas astas y en un lugar que en principio parecía temerario e incluso suicida. Y lo era, claro, pero igualmente era síntoma y manifestación de poderío sobre el animal, aun sin olvidar la ortodoxia y el clasicismo.

Fue el inicio de una manera de estar ante el burel, calificada entonces de tremendista, pero que caló en lo más profundo de las fibras sensibles de esos catecúmenos de la liturgia, laica se insiste, que es el público, tantas veces ahogado de emoción en los tendidos por esta muestra de valor.

Y que desde entonces, al margen de los estilos de cada uno de ellos, tal manifestación de poderío, valor máximo y capacidad lidiadora se fue extendiendo poco a poco entre los espadas coetáneos de Pedrés, quedándose para siempre y siendo en la actualidad algo normal y habitualísimo.

Pedrés, entregando el trofeo que lleva su nombre al diestro albaceteño Sergio Serrano en 2011 (Aplausos)

Ya con todo lo relatado líneas arriba estaría más que justificada la presencia del albaceteño eternamente en el Olimpo táurico, más allá de su categoría de figura indiscutible. Pero no quedó ahí su impronta de futuro, porque también aportó un novedoso pase que toma su nombre y resuena desde entonces e igualmente ‘per omnia saecula saeculorum’ cuando lo ejecutan otros coletudos.

La pedresina era, y es, una suerte que exigía, y exige, cantidades industriales de valor. Porque se trata de citar a distancia al burel desde el tercio con los pies clavados y la muleta recogida para desplegarla por la espalda cuando entra en la jurisdicción del coletudo. Eso sí, mientras que la aportación de Pedrés en cuanto a los terrenos ya es habitual desde entonces, la pedresina lo es en menor medida y difícilmente la disfrutamos ahora.

Sí, en la actualidad, cuando lo más parecido es el pase cambiado desde el platillo con el toro en tablas y la muleta desplegada para pasárselo por detrás, una suerte a la que no se le quita mérito ni valor ni vistosidad… pero es evidente que de todo ello tiene menos que la pedresina. Un pase éste que, se haga últimamente más o menos, ya forma parte de las suertes del toreo y esa es la grandeza del mismo y, claro, de su creador.

Pedro Martínez Jareño, hijo de Teresa y Pedrés, entregó en la Asociación Cultural Albacete en Madrid el último trofeo (2022) que lleva el nombre de su padre al matador de toros albacetense José Fernando Molina (Foto: Yorlys Cavadía, La Tribuna de Albacete)

En definitiva que, sin olvidar tampoco su inmersión en el campo de la ganadería de bravo e incluso en el de la empresa taurina -con la que junto a Camará llevó con entrega ejemplar durante unos años las riendas del bello coso mudéjar de Albacete-, es menester, justo y necesario insistir en el titular de este artículo en honor de Pedrés.

Un artículo para el libro del colega y paisano Santos García Catalán sobre Teresa Jareño (y Pedrés), la villarrobledense a la que el espada conoció en la Peña de Albacete en Madrid -grupo que sigue activo ahora como Asociación Cultural Albacete en Madrid-, de la que se enamoró y quien fue su mujer tantos años.

Teresa Jareño y Pedrés en una tarde toros con su hija María Teresa (cedida)

Y a la que él siempre la valoraba como “lo más importante” que le había pasado en la vida. Y es que, más allá de sus logros en la tauromaquia como máxima figura con proyección histórica ‘per omnia saecula saeculorum’, Teresa se convirtió en su mejor triunfo. Un éxito total e indiscutible con el que recorrió la vida y abrió la virtual Puerta Grande de la existencia… y olé.

         Con José Bono en su etapa de presidente de Cas

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