Pedrés-Teresa, la historia continúa (XII). Por Santos García Catalán

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Pedrés con los hermanos Girón y Curro Romero una tarde en Las Ventas (cedida) 

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Santos García Catalán.

Estamos en plena temporada de 1955. Habíamos dejado a nuestro protagonista en Mont de Marsan un 19 de julio. Estos meses de verano del 55 son incesantes para Pedrés. Hasta que en agosto llega el parón forzoso por una grave cogida en San Sebastián.

“Los días 25 y 26 de julio, lo contrataron en la Feria de San Jaime de Valencia, el primer día actuó con Cesar Girón, “Chicuelo II” y el rejoneador Ángel Peralta, y la segunda tarde fueron tres los compañeros que comparten cartel con “Pedrés”: Julio Aparicio, Cesar Girón y “Chicuelo II”, se lidiaron astados de “Pablo Romero”.

Inició agosto el 5 en Vitoria, actuando de testigo en la alternativa de Manolo Chacarte, que se la concedió “Jumillano”, con toros de don Félix Moreno Ardanuy, también rejoneó Ángel Peralta.

El 7 de agosto se presentó en Málaga con ganado de don Francisco Galache, compartiendo la tarde con Antonio Bienvenida y  Miguel Báez “Litri”. El 9 repitió en Málaga junto a Cesar Girón y Francisco Méndes. Los toros fueron del Conde de la Corte.

El 13 actuó en Gijón, con Cesar Girón y “Chicuelo 11”, y el 14 en Santander, con Cesar Girón y “Antoñete”.

San Sebastián y la grave cornada

“El 15 de agosto otro viaje a Francia para actuar en el coso de Bayona. Regresó para torear el 17 en San Sebastián, alternando con Antonio Bienvenida y Julio Aparicio. Esa tarde, “Pedrés” resultó corneado de pronóstico grave por un astado de los herederos de don Arturo Sánchez Cobaleda”.

La cornada fue en el muslo, (y no el pulmón cómo se ha escrito en algunos medios) rompiendo la femoral y la safena; algo parecido a lo de Paquirri. Su apoderado, Camará, con muchos episodios de este tipo vividos, insistió en que fuera operado en la enfermería. Y eso le salvo la vida.

Brindis al embajador de España en Francia

En Bayona le había brindado un toro a Fernando María Castiella, el entonces embajador español en Francia, y este le envió una carta de agradecimiento.

Carta de agradecimiento del embajador español a Pedrés (cedida)

Reaparece en Albacete tras la cornada de San Sebastián

“Veinte días estuvo en reposo Pedrés para recuperarse de la grave cornada de San Sebastián, reapareciendo en la Feria de Albacete los días 10 y 11 de septiembre.

El primer día formó cartel con Cesar Girón,  su paisano “Chicuelo II” y el rejoneador Ángel Peralta, los toros pertenecían a la ganadería  de herederos  de doña María Montalvo.  La segunda  tarde alternó con “Antoñete” y Juan Montero, se enfrentaron a un apartado de don Francisco Galache”.

Pedrés paseando los trofeos en una tarde la feria de Albacete (cedida)

1954, Las ferias de Castilla, Logroño, Hellín, Zaragoza…y retirada del toreo

“El 12 de septiembre,  en Salamanca, lidió ganado de doña Pilar Sánchez Cobaleda, acompañado de “Litri” y Cesar Girón. El 19  de septiembre lo hizo en Valladolid  y el  21 en Logroño con los mismos compañeros: Cesar Girón y “Chicuelo II”. Los toros fueron de don Antonio Pérez de San Fernando en Valladolid, y en Logroño de los herederos de doña María Montalvo.

El 2 de octubre de nuevo a la Feria de Hellín (Albacete), donde se enfrentó a un encierro del Conde de la Corte y compartió la lidia con “Litri” y Manuel Cascales. Finalizó el 13 de octubre en Zaragoza con sus eternos compañeros “Jumillano” y  “Chicuelo II”, se corrieron cinco toros de Samuel Hermanos y uno de don Atanasio Fernández.”

En 1955 bajaron las actuaciones a treinta y ocho. La  grave cornada de San Sebastián y las cuatro temporadas como figura del toreo le pasaron factura a Pedrés, hasta el punto que decidió abandonar…por un tiempo.

La lesión pulmonar de Pedrés  y el neumotórax

Pero no sólo fueron esos indicativos los que obligaron a nuestro protagonista a abandonar lo que tanto le había costado. No, había otros motivos tan serios como un problema pulmonar que Pedrés venía padeciendo desde hacía un tiempo.

Él mismo confesó a sus familiares y amigos que si no hubiera sido por ese neumotórax que le sacaba el aire de un pulmón, no hubiera podido torear. Por eso tuvo que dejarlo en 1955 para recuperarse.

Quietud, pies asentados y mirando al tendido. Ese era Pedrés (cedida)

“Porque no puedo correr”

Hay una anécdota contada por el propio Pedrés cuando le decían “por qué se quedaba tan quieto en la cara del toro”, a lo que el diestro albaceteño respondía entre bromas y serio: “porque no puedo correr”…

La foto del exiliado que volvió a comulgar

Y otra anécdota curiosa  fue la ocurrida una noche cuando Pedrés estaba con unos amigos en un club.  Lo contaba en el libro de Petit Caro: “se acercó a mí un señor con una foto mía para que se la firmara y al saludarme le caían lágrimas como puños. Me dijo que estaba exiliado en Francia por lo de la Guerra y me había visto torear en Bayona, Dax y otras plazas francesas. También me vio en San Sebastián, cuando la cornada.  Al parecer había hecho una promesa de que si yo “salía” de esa cornada, él volvería a confesar y a comulgar. Y así lo hizo, y me dijo que le habían ido las cosas muy bien. Lo cierto es que no sé si el que estaba más emocionado era él o yo ¡Desde luego, nunca se me olvidará aquello!

El campo, sus toros, Los Labraos, su refugio

Evocando al maestro Pedrés

Antonio Risueño (ciudadrodrigo.com)

Antonio Risueño Pérez (El cura del Bolsín Taurino Mirobrigense)

Antonio Risueño, conocedor profundo de Ciudad Rodrigo y de lo que se cuece en lo taurino por tierras mirobrigenses, nos habla de Pedrés y de su llegada a estas tierras donde se hizo empresario y ganadero y, sobre todo, amigo de estas buenas gentes:

“La década de los años cincuenta del siglo veinte estaba ya en su segunda mitad, cuando se corrieron las voces de que Coronel Ordovax, mando de la base aérea de Matacán, había vendido su finca “Los Labraos”, en las cercanías  de Espeja. El nuevo dueño no era ni más ni menos, que el diestro manchego Pedro Martínez “Pedrés”.

De Albacete a Salamanca  

Se trataba de un importante cambio de aires para aquel torero, nacido en la finca cercana a la ciudad de Albacete: “Hoya de Vacas”, cuyos dueños eran los padres de su padrino de bautizo de quien heredó nombre y apodo. Aquí llegaba con el sudor fresco de una carrera rápida y fructífera. “El toreo es, aquí te pillo y aquí te mato” -dejó dicho en alguna entrevista- tras alternar las capeas por los secarrales de la Mancha, con su oficio de dependiente en un comercio de telas.

A partir de ahí, un par de temporadas de novillero y tres de matador de toros, que, según sus palabras, fueron como seis, ya que no paraba entre España y América, le habían cambiado la vida en todos los aspectos, cuajándole cómo hombre de arriba abajo, sin haber cumplido treinta años.  Formando con sus paisanos Montero y Chicuelo II, lo que después se llamó la antigua escuela manchega del toreo.

A caballo en el campo entre sus íntimos amigos los Rabosos, padre e hijo

Había aprovechado bien todas las oportunidades recibidas en un momento, en que la muerte de Manolete, había puesto de luto a España entera, y dejado sin referencia la cumbre  del toreo. Pedrés supo encontrar en un tremendismo seco y limpio, su propio camino artístico.

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“La Pedresina”

En una novillada en las Fallas de Valencia  se colocó  pegado a tablas mirando a la barrera, con la muleta plegada,  cómo para iniciar un natural y sin abrirla. Quedándose muy quieto ante la embestida del toro, giró el cuerpo y los brazos, abriendo la muleta por la espalda, y pasando el toro  por su pitón derecho. Aquel tremendo alarde de valor fue bautizando “El Fallero”, para consolidarse como la  muy celebrada  “Pedresina”.

 Pase de “La Pedresina”, con la que se inmortalizó en la Historia del Toreo.

Su llegada a “Los Labraos” no pasó inadvertida para nadie, cerca le quedaba “La Dueña”, de Pío Tabernero de Vilvís, el primer ganadero Charro que le  invitó a una tienta, aún de novillero; tampoco le quedaban lejos los encinares de “Martihernando” propiedad del emblemático ganadero don Atanasio Fernández, con quien fraguó una inquebrantable amistad.

 Muy pronto puso de manifiesto, que aunque venido de otras tierras, encarnaba perfectamente los versos del charro Gabriel y Galán: “Buen buscador de negocios, ladino en compras y ventas, grave y zumbón en sus ocios, serio y honrado en sus cuentas”.

Amistad y admiración mutua con El Viti 

Su forma de llevar su finca, apta para ovejas y cochinos de montanera, su manera de iniciar sus negocios en la frontera, generando empleo de calidad y esbozando  lo que conocemos ahora como áreas de servicio, dejaron perfecta constancia de ello. Cómo también lo hicieron su campechanía y capacidad de relacionarse con cualquiera que lo saludara, tomándose un vino y haciendo un rato de tertulia.

Vuelta a los ruedos 

Su venida a estas tierras tuvo para él, una determinante repercusión en su condición de torero. Todos los ganaderos lo invitaban a sus tientas, toreaba casi a diario, empezó a sentir cómo la necesidad matar o morir, iba dejando paso al disfrute artístico; a dar pases más largos y templados, en un toreo más relajado y maduro.

Eso le animó a llamar a su apoderado don José Camará, el mismo que había tenido Manolete, y arrancar a torear en la temporada de 1960. Fueron otras tres temporadas, todo muy medido, con importantes hitos artísticos, como la puerta del Príncipe en Sevilla, en las que dejó grandes muestras de su nueva versión de toreo clásico, limpio. Pudiéndose decir que en el maestro Pedrés hubo dos toreros en una misma persona.

Empresario,  ganadero y mentor de toreros 

Dedicado a sus negocios “Cuando dejé de meterme en el traje de luces, dejé de hacerlo en el Mercedes”, decía con sorna, jamás cesó de vivir con intensidad el mundo del toro. Fue empresario junto a sus antiguos apoderados de las plazas de toros de Valencia, Albacete, Córdoba, entre otras. Adquirió la plaza de toros de Santa Cruz, en Ciudad Rodrigo, tras el ruinoso trance de construcción e inauguración de sus anteriores propietarios.

También asesoró en sus inicios las carreras de Dámaso González o El Soro; José Luis Ramos, el querido matador de toros mirobrigense,  que se siente absoluto heredero suyo en todo a lo referente a la técnica del toreo.     

Con Dámaso González en Albacete (Manuel Podio- del álbum familiar)

Ganadero de pro y su apoyo al Bolsín

Al final de su vida ha vivido con atención los pasos de los matadores de toros, oriundos de Espeja Javier y Damián Castaño. Colaboró con el carnaval, matando los festivales y siendo el “culpable” de que importantes figuras de la época, desplegaran sus trastos en el carnaval de Ciudad Rodrigo.  Su apoyo al Bolsín, desde sus comienzos de forma encomiable e incondicional en todo momento, fue absolutamente determinante para la institución.

Su condición de ganadero merece capítulo aparte: su entrañable amistad con José Matías Bernardos, “El Raboso”, hizo que viviera en primera persona todos los avatares ganaderos del célebre criador de bravo de Sancti Spiritus.

A principios de los años 60 disfrutó de los triunfos de los Coquilla de José, y se hizo ganadero con vacas de esa misma estirpe y un hierro de segunda que este le regaló; a finales de esa década contempló como llegaron a Cilloruelo unas pocas eralas de procedencia Domecq, desde la cercana finca de Pedraza de Yeltes. Pedrés y Juan José tentaron la nueva ganadería en los días Semana Santa.

Siempre tuvo una amistosa admiración hacia sus compañeros. Aquí con El Viti, Jumillano y Capea. Campechanía y sencillez a la hora de posar, en un encuentro de ganaderos.

El crecimiento de aquella punta de vacas fue vivido por su dueño y por Pedrés al alimón hasta llegar a configurarse cómo lo que hoy conocemos el “encaste Aldeanueva”.

Y poco a poco a poco la ganadería de Pedrés fue mutando hacia el citado encaste.  No faltan voces autorizadas que no dudan en afirmar que el aporte de don Pedro, ha sido fundamental, para que “El Raboso” culminara tan importante obra. Aunque, preguntado por ello escurriera el bulto: “¿Cómo va a ser eso verdad? Si todo lo que sé, lo aprendí de Raboso. ¡Menudo es el lígrimo Raboso, como para que lo manden! Así era, con capacidad para todo, sin presumir de nada.

Aquí queda el sencillo homenaje, a quien dejó su imborrable rastro en estos lares. Va usted, maestro”.

1956, retirado y dedicado a sus negocios salmantinos, surge un festival

Tras el relato del cura Risueño, continuamos con los datos proporcionados por el libro del albaceteño Ángel González (46 Toreros de Albacete del siglo XX).

“Al año siguiente de la retirada, le propusieron torear un festival en Albacete con motivo de la coronación de la Virgen de los Llanos, Pedrés aceptó y toreó el festival el 27 de mayo de 1956 con la rejoneadora Paquita Rocamora y los espadas, Miguel Báez “Litri” y Juan Montero, lidiando novillos de don Tomás Prieto de la Cal.

Pedrés siempre contribuyó con generosidad en los festivales benéficos. En estas fotos de Mondéjar de la izquierda son de Albacete y la tercera (cedida) de Ciudad Rodrigo

Luego vendrían más festivales tras su retirada definitiva de la profesión, incluso cedió generosamente más de un novillo en varias ocasiones.

Las tres fotografías de más arriba corresponden a tres festivales en distintas etapas donde intervino Pedrés: dos en Albacete con Dámaso González  y Antonio Rojas (primera foto a la izquierda) a beneficio del Cotolengo  en1971.

La foto siguiente vemos a Pedrés rodeado de aficionados, antes del paseíllo, para torear en el festival a beneficio del Asilo de Albacete en 1980. Y la última es el festival que organizó el Ayuntamiento de Ciudad Rodrigo estando de alcalde Miguel Cid.

 Pedrés en el festival del Asilo de Albacete en 1956 (Mondéjar del álbum familiar)

La tercera foto corresponde al festival celebrado en Ciudad Rodrigo en 1983. Organizado por el entonces alcalde Miguel Cid, actuaron grandes figuras del toreo como Ostos, “El Viti”, Pedrés, Curro Romero, Andrés Hernando y el incipiente novillero local José Luis Ramos. Fue a beneficio de entidades sociales de la ciudad.

Os dejamos un enlace del NO-DO sobre el festival celebrado en Albacete a beneficio del Asilo en el año 1956 donde, entre otros, toreó Pedrés:

 

 

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