Mis visitas a mi Villarrobledo del alma (Capítulo I). Por Santos García Catalán

Roble Radio

Los agentes Diego Rubio Catalán (continuador y mantenedor del Museo) y Cándido Martínez Serrano, decano de la plantilla policial de nuestro pueblo.

Santos García Catalán.

Recientemente he visitado mi Villarrobledo del alma y he sentido una sensación de paz, mezclada con recuerdos inolvidables, cuando he recorrido sus calles en plena nocturnidad. Eran paseos en torno a lo que fue el caserón de la familia, en el Callejón de San Blas, (ahora es un flamante edificio a punto de ser habitado y, enfrente, los pisos de mi hermana Mari y mi hermano Jóse).
Además de adentrarme en los Jardinillos, donde el Bar Los Santos es vecino desde hace casi 60 años. Hice también parada en el convento de Las Bernardas para recordar mi etapa de monaguillo con Don Joaquín el cura.
Durante esta breve estancia en el pueblo, también visité a varios de mis buenos y excelentes amigos de mi infancia y juventud: Fermín del Prado, Antoliano Santos y mi primo Antonio Navarro, con los que echamos un rato de cañas y vinos recordando viejos tiempos.


Con Fermín del Prado, Antoliano Santos y mi querido primo Antonio Navarro

Tampoco faltó la visita a otros amigos más veteranos que uno, pero que guardamos una amistad y relación de toda la vida: Pedro María Solana (el del eterno estanco de la calle de La Plaza). Pedro María, hombre culto y versado, que sabe de la historia de nuestro pueblo como nadie, además de un gran taurino, y del que, en breve, haremos un “Personajes de Villarrobledo” dedicado a él.
Y José Antonio Castellanos, quién fuera excelente ebanista y carpintero, (el taller estaba junto al convento de Las Bernardas) además de un buen aficionado y exquisito pintor que domina el tema taurino. José Antonio, además, fue portero de fútbol en los años de oro del balompié local. Con ellos echamos una parrafada larga.
También intentamos contactar con Pedro Angosto, otro instruido paisano que ha recopilado un archivo inmenso sobre cosas de Villarrobledo, pero se encontraba de viaje.

Solana y Castellanos en mis visitas a sus domicilios.

Mis paseos y la “detención” por parte de la Policía Local
La primera noche de paseos, regresando de los Jardinillos, al principio de la calle de La Plaza, se paró junto a mí el coche de la Policía Local. Se bajó un agente y me saludó muy educado mencionando mi nombre. Fue una sorpresa cuando el agente en cuestión, Cándido Martínez Serrano, policía 113-21, ya veterano en el cuerpo, pero muchísimo más joven que uno, me habló del Bar Los Santos, -que de joven había visitado con frecuencia- de mi familia, de mi historia hostelera y periodística, de mis artículos en el periódico digital www.villarrobledodiario.com., sobre todo a raíz de las publicaciones de nuestra paisana Teresita Jareño, la gran artista de Villarrobledo, además de hablarme de lazos amistosos con su familia, etc., etc.


Fachada de las dependencias policiales y la que me hizo Cándido simulando ir esposado

Fue realmente sorprendente, pero muy agradable este encuentro que terminó en “detención”, porque Cándido, el amable y veterano agente, al que no conocía ni había hablado con él nunca, al menos que yo recuerde, me invitó a subir al vehículo, junto a otros dos compañeros que hacían la ronda nocturna, para llevarme a las dependencias policiales, -la Inspección de Policía decíamos entonces- que se encuentra en la calle de San Bernardo, lo que antaño fue el Centro de Higiene Rural.
Antes de subir al vehículo policial, y para darle un aire novelesco al asunto, le sugerí a Cándido que me hiciera una foto esposado para mostrar la broma a mis amigos al día siguiente. En fin, había que echarle un poco de humor a la cosa.
El Museo de la Policía Local
“Santos, -me dijo Cándido entre serio y amable- queremos que vea usted el Museo de la Policía Local de nuestro pueblo a ver qué le parece”.

Me pareció una excelente idea y en ello estamos. Le dedicaremos varios capítulos al asunto, además de conocer de su mano la historia de la Policía Local de nuestro pueblo. Prosigo. Durante el trayecto hacia las dependencias policiales, el bueno de Cándido me ruborizó porque llamó al agente de turno y le dijo que “llevaba para allá a un personaje del pueblo que le encantará conocer”…


Los agentes Diego Rubio Catalán (continuador y mantenedor del Museo) y Cándido Martínez Serrano, decano de la plantilla policial de nuestro pueblo.

El incidente nocturno
Durante el trayecto, uno se interesó por la situación actual de seguridad en las noches del pueblo: ¿Cómo era la madrugada para la policía, sí había muchas incidencias?, etc. Es de esas cosas curiosas que preguntamos los periodistas. A lo que respondieron que en Villarrobledo las noches eran tranquilas, más bien con mucha normalidad. Y mira por donde, ya en la comisaría, suena una llamada interna de la Guardia Civil diciendo que ¡“acudieran a tal avenida, porque un conductor se había llevado por delante a cinco o seis coches”!

El dispositivo se puso en marcha y, con Cándido al frente, la patrulla se dirigió al lugar del incidente para poner en orden las cosas. “Santos, -me dijo Cándido- tenemos que atender el siniestro, le dejamos con nuestro compañero Diego Rubio, que es el alma mater del Museo y él le explicará todo con detalle”.

Diego Rubio Catalán: continuador y mantenedor del museo de la Policía
A nuestra llegada a la comisaría, Cándido nos había presentado al agente de turno al frente de la misma: Diego Rubio Catalán, cuyo apellido materno de ambos no tiene parentesco alguno. Diego es sobrino del que fuera popular agente, ya jubilado, Enrique García, casado con su tía Josefa Catalán Ballesteros, hermana de su madre. Es diplomado en Educación Social por la UNED y auténtica alma mater de este Museo de la Policía Local, novedoso en el mundo policial.

El 18 de agosto cumplirá 54 años y lleva en la policía desde 1991. Actualmente es oficial (cabo) desde 2003, y se le nota su pasión por la profesión; la vive intensamente. “Siempre he sido un tipo serio y amante del orden público. Me gustaba la Policía y creía que en ella podía desarrollar una buena vida profesional”, nos comenta Diego con sencillez, pero con orgullo de ser policía.

Con Diego visitamos el Museo y nos fue explicando todos los pormenores sobre el mismo, aunque prácticamente estuve solo todo el tiempo, porque él tenía que atender a la centralita a cada momento por el incidente del desafortunado conductor.

Me pidió disculpas y sintió no haber podido atenderme como él hubiese querido. Siempre amable, atento y orgulloso de su obra, porque lo del Museo ha sido un logro muy importante.


Diego Rubio Catalán, el policía de Villarrobledo, continuador y conservador del Museo de la Policía Local en dos momentos de su trabajo: atendiendo la centralita y posando en el Museo.

La IPA: International Police Association
Antes de entrar en detalles sobre el Museo, hemos de comentar un asunto interesante que nuestro personaje ha logrado para Villarrobledo: Diego es fundador y presidente de la Delegación de IPA (International Police Association) en Castilla -La Mancha, Sección Española, con sede en Villarrobledo; una comunidad independiente formada por miembros de diferentes servicios de policía, tanto en activo como retirados, sin distinción de graduación, ideología, sexo, raza, lengua o religión.


Diego Rubio Catalán atendiendo a sus compañeros mientras visitábamos el Museo
Actualmente IPA es una Organización con estatus Consultivo Especial (con voz y voto) en el Consejo Económico y Social de Naciones Unidas y con estatus Consultivo en la Organización de los Estados Americanos y la UNESCO.

Hoy en día, IPA está implantada en los cinco continentes, con más de 400.000 socios. IPA España se aproxima actualmente a los 12.000, entre los miembros de los Cuerpos Policiales dependientes tanto del Estado, como de las Comunidades Autónomas y las Policías Locales.

Su propósito es crear lazos de amistad y promover la cooperación internacional. Asume los principios proclamados en la Declaración Universal de Derechos Humanos, adoptada por las Naciones Unidas en 1948. Sus ideales incluyen el desarrollo de relaciones culturales entre sus miembros, la difusión de sus conocimientos y el intercambio de la experiencia profesional.


Foto tomada en las escalinata de San Blas en su puerta sur (cedida). A la derecha logotipo de IPA CLM

Además, busca fomentar la ayuda mutua en el ámbito social y contribuir, dentro de sus posibilidades, a la coexistencia pacífica de diferentes culturas y a la preservación de la paz en el mundo.
“El día del acto de presentación de IPA, (en el Museo-Biblioteca de Villarrobledo) -nos dice Diego con gran satisfacción- vinieron compañeros de distintas localidades de Castilla – La Mancha, Cataluña, Madrid, Comunidad Valenciana y Andalucía. El presentador/moderador del acto, -recalca Diego- fue nuestro compañero Cándido Martínez, quien hizo un espectacular relato quijotesco”.

VillarrobledoDiario

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

VillarrobledoDiario