Sociedad

Adiós inesperado de Cari Carmen Pérez Zarco. Por Santos García Catalán

 

Santos García Catalán

A través de las redes sociales vas saludando, a la vez que rememorando, a tantas y tantas gentes de Villarrobledo en la diáspora. La alegría es inmensa cuando te escribe alguien del pueblo, al que has conocido en la niñez y con el que perdiste contacto hace mucho tiempo.

Era el caso de Cari Carmen Pérez Zarzo y Pedro Barchín. Los conocí de críos hasta que se fueron a Madrid y uno dejó su terruño. Pero, a través de Facebook, hemos seguido intercambiando saludos y haciéndonos guiños con las cosas de nuestro querido Villarrobledo.

Pero todo se acabó. Cari Carmen se nos fue para siempre. Pizpireta, menuda, graciosa y derrochando simpatía por doquier. Así era aquella alegre mujer llena de alegría y entusiasmo, pero sobre todo llena de vida. Su familia creó la legendaria “fábrica de las fuelles”, ubicada al acabar la cuesta de la calle del Dos de mayo y se enfila hacia El Provencio. Luego sería una importante fábrica de cocinas cuando imperaba “la formica”.

Allí la conocí de cría cuando yo roneaba a Pilar, mi esposa, que vivía un poco más abajo. De hecho, ambas jugaron de niñas y fueron compañeras en el colegio de doña Rosario. Mis hermanas también trataron con ella cuando acudía a las clases de bordado donde Mari, la primogénita de la familia, ejercía de maestra. Mi hermana Nati y Cari Carmen compartían clase.

Luego, ya de novios, Cari Carmen y Pedro acudían al Bar Los Santos muy a menudo. Después, cuando volvíamos a nuestro querido Villarrobledo, nos saludábamos al encontrarnos; sobre todo en carnaval donde eran, éramos asiduos. Y con más frecuencia en la terraza del Café de la Villa de mi entrañable Fermín del Prado.

Recuerdo la inmensa alegría que llevó Cari Carmen cuando vio una foto que subí a las redes sociales, donde estábamos su hermano Miguel y yo. Era la etapa de su hermano mayor en Bruselas y mi etapa en Antena 3 de Radio. Miguel fue un alto funcionario en la Unión Europea, y yo un visitante informador que acudía junto al presidente de Castilla y León.

Delicioso encuentro de dos paisanos en la capital de Europa. En fin, recuerdos gratos de gente de nuestro querido Villarrobledo.

Descansa en paz, Cari Carmen. Y un fuerte abrazo para toda la familia, en especial a Pedro Barchín, su esposo.

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1 reply »

  1. Amigo Santos, quiero agradecerte las palabras que diriges a Cari Carmen y que a mi me llenan de orgullo y satisfacción.
    Muchas gracias y un fuerte abrazo.

    Pedro Barchín González

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