Sociedad

Emotivo homenaje en el hospital de Villarrobledo a la joven enfermera fallecida

El Hospital de Villarrobledo ha acogido un emotivo acto en recuerdo «de nuestra querida e inolvidable compañera, Isabel Pérez Córdoba». Se trata de la enfermera de 30 años que falleció hace unas semanas.

El Complejo Hospitalario de Albacete ha informado de la celebración del homenaje, en sus redes sociales, donde han lamentado que «su inesperado fallecimiento nos deja sumidos en un frío y oscuro vacío de amargura que arrasa nuestros corazones. Teníamos pendiente este recuerdo tan fraternal y amoroso con sus familiares, amigos, compañeros y seres queridos».

Le han rendido homenaje con un acto que ha resultado conmovedor «porque ha contado con la grandeza de la sencillez y con la sinceridad de los sentimientos».

Se ha celebrado en el hall de entrada del Hospital General y han asistido más de un centenar de personas, muchos de ellos compañeros de distintos servicios que han compaginado sus obligaciones para dar este último adiós a su compañera y amiga.

La directora gerente del Área Integrada de Villarrobledo, Caridad Ballesteros, ha comenzado con unas sentidas palabras de recuerdo a Isabel para después guardar un minuto de respetuoso silencio.

A continuación, se ha proyectado un vídeo que han elaborado sus compañeros con imágenes de ella. Un momento mágico que ha tenido el ‘Imagine’, de John Lennon como fondo musical.

Todos, con recogimiento y con las gargantas atenazadas por la emoción, sin poder, ni querer, hablar. «Porque las palabras hubieran sido lágrimas… pero el brillo de los ojos mostraba mejor que nada el desconsuelo por esta dolorosa ausencia, tan difícil de asumir».

La directora gerente, Caridad Ballesteros, ha entregado un ramo de flores a la hermana y a la pareja de Isabel y todos los presentes han realizado una ofrenda floral a los pies de un cuadro, en el que estaba representada «nuestra querida compañera con alas de ángel, pues todos sentimos que nos ha dejado un ángel que tuvimos entre nosotros, y que tanto bien sembró desde su bondad y, también, desde su vocacional profesión sanitaria».

Sus compañeros han leído una carta muy emotiva en la que reconocen estar rotos de dolor a la vez que recuerdan con orgullo el imborrable legado que Isabel les deja: el regalo de su eterna sonrisa y la felicidad por el tiempo que compartieron.

En la carta ensalzan la belleza física de Isabel y, también, la belleza de su corazón, que mostraba a través de su compromiso y desvelos por sus pacientes y en su generosa actitud de ayuda a sus compañeros.

El texto finaliza con una frase que escribió Isabel, en uno de sus últimos mensajes por teléfono móvil, y que resume muy bien lo que ha sido su vida.

“Dormía y soñaba que la vida sólo era alegría. Me desperté y vi que la vida no era más que servir, y el servir era alegría”.

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