Sociedad

Villarrobledo en los años 20. Un recordatorio de la época donde la “gripe española” causó auténticos estragos. Por Santos García Catalán

En estos días de cuarentena por el coronavirus y encerrados en casa (dita sea) -en lo taurino sería enchiqueramiento- volví a recordar a mi querido Villarrobledo releyendo a quién fuera mi maestro de escuela del Parque, don Agustín Sandoval Mulleras, con su “Historia de mi pueblo”.

En 1918 se declaraba en todo el mundo la pandemia denominada “gripe española”, que causó unas trescientas mil muertes en España  y cincuenta millones en el mundo. De nuestro pueblo no hay cifras exactas sobre los fallecimientos por la maldita gripe.

Ese año de desgracia para el mundo nacía mi padre en el caserón del callejón de San Blas sin que le afectara absolutamente nada, según contaba mi abuela Josefa.

Sandoval dice en un corto texto:”Muchas de las personas conocidas, amigos y familiares se fueron con la gripe”. Pero Sandoval no cuantifica porque seguramente no habría datos oficiales en los pueblos.

Sí en las capitales de provincia, donde por ejemplo en Zaragoza llegaron a mil las muertes. Y para los estadísticos de la Tauromaquia, según Angel Abad en ABC, las corridas de la feria de El Pilar de ese año de 1918 se suspendieron. Era la época dorada de Joselito El Gallo, quién murió de una cornada en 1920 en Talavera de la Reina.

En aquella época nuestro Villarrobledo rondaba los 14.000 habitantes, y ejercía de alcalde José Joaquín Romero Pacheco.

Dos años después le sustituye el liberal José Vicente Portillo Gómez, quién dimite siete meses más tarde para dejar el puesto al conservador Pedro Acacio Sandoval.

En 1923 toma el bastón de mando Francisco Velasco Olmedo, destituido por el golpe de estado y posterior dictadura de Primo de Rivera. Sin duda años convulsos en la política nacional.

Hemos de destacar de los alcaldes nombrados a Pedro Acacio Sandoval, quien estuvo casado con Meri de la Peña, formando una de las familias más acomodadas de nuestro pueblo. Acacio Sandoval fue propietario del conservador Diario de Albacete, presidente de la Diputación, militante del Partido Agrario y posteriormente de la CEDA.

Hay otro importante personaje que, sin ser de Villarrobledo, hizo grandes proyectos y obras desde sus importantes cargos políticos. Nos referimos a José Martínez Acacio, abogado, político y gran propietario agrario.

Nacido en San Clemente (1871) en el seno de una familia burguesa, se casó dos veces, la primera con nuestra paisana María Acacio Sandoval, y en segundas nupcias con la cartagenera María Matilde de Hoces (viuda de Coello de Portugal, con ramificaciones en Villarrobledo).

Martínez Acacio ejerció la abogacía hasta que ingresó en política en 1905; perteneció a los conservadores de Maura y Sánchez Guerra, llegando a ser diputado a Cortes por Albacete y Alcaraz. Sus altos cargos en el Gobierno le permitieron trabajar para las mejoras de Villarrobledo, (su pueblo de adopción) donde era uno de los grandes propietarios agrarios.

De él salieron adelante las carreteras provinciales que unían a Barrax y Ossa de Montiel con Villarrobledo. Precisamente, en el año de la “gripe” (1918) se instaló en nuestro pueblo el teléfono urbano e interurbano, gracias al político sanclementino.

Falleció en 1960 y está enterrado en su tierra natal. Antes, en 1942, donó los terrenos de lo que hoy es el “Parque de Joaquín Acacio”, su sobrino.

Espero no haberos aburrido demasiado, pero siempre nos viene bien, en estas situaciones de “encierro” obligado, releer y volver a repasar historias y cosas de nuestro querido Villarrobledo.

Al menos a mí me relaja y me alegra el alma.

Un saludo desde Valladolid.

Santos García Catalán

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