Sociedad

Fallece Félix Santiago, un referente de la hostelería de Villarrobledo. Por Santos García Catalán

FELIX SANTIAGO FOTO 1Félix, junto a su cuñado Angel Díaz y Fermín del Prado revitalizaron la restauración de Villarrobledo.

Fue mi hermana Nati quién me informó de la mala noticia. “Félix, el de Maripepa, ha muerto de un infarto”. Cachis en la mar…. La muerte se ceba con quién no debe, sobre todo a una edad donde aún queda por disfrutar de la vida y de los tuyos.

Pero vete tú a decirle a la de la guadaña a quién tiene que elegir… “La pálida muerte lo mismo llama a las cabañas de los humildes que a las torres de los reyes” (Horacio).

Era Félix Santiago un tipo noble, trabajador, honesto y lleno de simpatía y bonhomía. No es una justificación, ni querer alabar a las personas que aprecias y desaparecen de nuestras vidas cuando menos lo esperas.
No. Félix, sin ser amigo íntimo por edad y por la lejanía, sí era muy apreciado por mí desde que de muy jovencito entrara a formar parte de la plantilla del “Noche y Día”, cuando el establecimiento lo regentaban mis queridos tíos Juan Navarro y Aurora Catalán, además de mis primos quienes convivieron con Félix una época memorable en aquel “Noche y Día” de los años 60.

Allí dio sus primeros pasos en el comedor, que le llevaría posteriormente a formar su propia empresa y, junto a Mari Pepa Galindo, su amor desde chiquillos, formaron un tándem hostelero de prestigio.

Félix procedía de una familia dedicada al pastoreo y a la agricultura muy conocida en nuestro pueblo. Pero él pronto se quitaría el “polvo del barbecho” y el penetrante “olor a ovejo” para iniciar el camino de la hostería que le conduciría al éxito.
Y nadie mejor que con la compañía de su esposa: Mari Pepa, la hija de Angel Díaz y Pepa Galindo, dos personajes que también marcaron un hito en la hostelería local al frente del legendario “Gran Hotel”, en plena calle de La Plaza, junto al mercado de abastos.

Tras unos años en la provincia de Albacete, regentando un restaurante – hotel cerca de Alcaraz, la pareja volvió a su terruño donde se asentaron definitivamente relanzando el antiguo “Mesón del Vasco” y rebautizándolo con el nombre de “Restaurante Casa Félix”.

Nunca estuve en el local de Félix, -lo haré en mi próximo viaje para abrazar a Mari Pepa y a sus hijos- pero me dicen que se come de lujo con las viandas que prepara la hija de aquella gran cocinera y mujer que fue la gran Pepa, y sobre todo por los productos de calidad y garantía que ofrecen en su carta.

Tanto mi hijo Santi -quién me recordó que se acercó por allí estas pasadas navidades y saludó a la familia-, como mi buen amigo Domingo Camacho (director de la Cadena SER en Murcia), que el pasado año compartió mesa y mantel con Félix y su familia, junto a diversos periodistas muy conocidos de la cadena de Prisa, me refirieron “lo bien que se come dónde Félix”.

A través de las redes sociales manteníamos contacto y conversábamos de vez en cuando con Félix, quién mostraba las bendiciones de su establecimiento mostrando imágenes de una buena merluza, o un excelente rodaballo, o un impresionante chuletón de rubia gallega, o unos langostinos vivos (de los rayados), que daba gloria verlo, lo que te incitaba las glándulas del apetito, o como se llame eso.

Ahora, con 69 años y tiempo para disfrutar de la vida, se nos ha ido Félix para siempre. Pero aquél Félix que dedicara su vida al trabajo bien hecho deja un legado realizado con mucho esfuerzo y sacrificio. Y sobre todo deja historia por su calidad de emprendedor y hombre bueno. Félix, sin duda, era muy buena gente.

La muestra es, según me cuentan mis hermanas, que el sepelio fue multitudinario, emotivo y donde los amigos y asistentes le dieron una gran ovación a Félix en su despedida. El pueblo le dio un homenaje.

Descanse en paz, Félix. Un abrazo muy fuerte y entrañable para toda la familia desde la lejanía vallisoletana.

Categories: Sociedad

Deja un comentario