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Villarrobledo acogió la ruta senderista La Pasadilla-Los Castellones

Villarrobledo
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Imagen del nutrido grupo que se daba cita en esta ruta. Foto de Luis Vizcaíno.

Organizado por la Diputación Provincial de Albacete con las II Rutas de Senderismo en la provincia, y la colaboración del Ayuntamiento de Villarrobledo; nuestra ciudad acogía el pasado domingo una ruta senderista que recorrió diferentes parajes de gran importancia natural, paisajística y arqueológica de nuestra localidad.

Esta prueba denominada Ruta de La Pasadilla- Los Castellones, con 16 kilómetros de recorrido y una altitud medio de unos 700 metros tuvo una dificultad baja. Y en ella  50 personas disfrutaron de una actividad deportiva más, y que además sirvió para dar a conocer nuestro rico patrimonio natural, paisajístico y arqueológico. El itinerario no tuvo grandes dificultades en su recorrido, con suaves subidas y bajadas de lomas, pequeños cerros testigos y terrazas asociadas a los ríos Córcoles y Sotuélamos. El trazado registra tramos con alguna complicación al adentrarse por sendas que obligan a caminar en fila india y donde la vegetación se hace más espesa.

El recorrido partía desde la aldea de La Pasadilla, conjunto de casas de labranza y otras dependencias asociadas a las labores agrícolas y ganaderas. Lugar con un largo recorrido histórico y un importante núcleo de población en época medieval. Se conservan restos de construcciones e infraestructuras época romana. A partir de aquí se toma el Camino Viejo de El Bonillo, que recorre una zona de matorral, rastrojos y barbechos, hábitat ideal para avutardas, el ave esteparia más grande de Europa. Pueden avistarse en agrupaciones más o menos numerosas. Conforme se avanza, el sendero corre paralelo al río Córcoles, el denominado “río libre”, se asciende por pequeñas lomas cercanas al río y se baja por una senda hasta llegar al cauce.

Se atravesó el cauce del Córcoles por un puente con restos de una calzada romana para llegar al molino harinero de agua de La Pasadilla, que forma parte del patrimonio histórico hidráulico de Castilla La Mancha. Su estructura actual corresponde al siglo XVIII, pero hay indicios que apuntan a una existencia anterior. Esta estructura está basada en una captación de agua subálvea, trazada entre 2 pozos comunicados entre sí por una galería subte- rránea transversal al río y se completa con una zanja cimbrada o “calzadito” que corre paralela a la margen derecha del río y desemboca en sucesi- vos aljibes o “cimbres”.

El Córcoles es el principal afluente del río Záncara en la cabecera del Guadiana y el río Sotuélamos es el principal afluente del Córcoles, a partir de su unión verdaderamente el Córcoles adquiere naturaleza de río por el aporte de caudal.

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El sendero transcurre paralelo a estas márgenes y atraviesa zonas de cultivo de cereal de secano, parcelas de viñedo en espaldera y almendros, que ocupan terrazas y meandros formados por ambos ríos. El paisaje se completa con especies vegetales asociadas a los cauces de los ríos y el matorral va dando paso a zonas de monte mediterráneo con encinas, coscojas y especies aromáticas, hábitat ideal para perdiz roja, conejo, liebre, zorro, jabalí… En la lengua entre ambos ríos se localiza El Villar, coetáneo a los poblados ibéricos de la zona. Asen- tamiento importante en época romana y con abundante población en el bajo imperio romano. Se mantuvo desde el Bronce hasta época islámica.

Los Castellones es el paraje al que le da nombre otra aldea similar a la de La Pasadilla y que está situada sobre un pequeño cerro. A esta zona se accede desde la margen izquierda del río Córcoles a través de un puente romano, Puente de Los Catellones, que le daba servicio a la aldea en época romana. El puente conserva parte de su estructura original: obra de mampostería con calzada de cantos, que actual- mente está reforzada con vigas, que se dispone sobre el lecho del río Córcoles.

Zona de asentamientos prehistóricos e históricos, que van desde el Paleolíticoinferior hasta la época cristiana. Desde Los Castellones se divisa una paisaje de terrazas naturales y dominado por lomas y pequeños cerros, desde los que distinguen algunas morras propias del “Bronce Manchego” y algún poblado fortificado de época Ibérica. En el recorrido también se localizan abrigos naturales y cuevas utilizadas desde el paleolítico.

Hay autores e investigadores que especulan con la localización en esta zona de la legendaria ciudad Ibero- romana de Laminio o Laminitania. Su itinerario atraviesa un espacio con vestigios humanos desde el paleolítico inferior y ofrece un paisaje de transición entre la llanura Manchega y el Campo de Montiel, con suaves ondulaciones del terreno, terrazas y meandros modulados por los cauces del río Córcoles y el río Sotuélamos. Forma parte de uno de los Lugares de Importancia Comunitaria de la Red Natura 2000, por la locali- zación de determinados endemismos y la presen- cia de aves protegidas, como las avutardas y el búho real. Las vistas ofrecen una paisaje de colores cambiantes que van del amarillo intenso de los rastrojos al pardo de los barbechos pasan- do por infinidad de tonalidades de verde de viñedos, almendros y especies propias del monte mediterráneo y la vegetación asociada a los cauces de agua. En el recorrido están localizados distintos puntos de interés con muestras de pa- trimonio histórico hidráulico como el molino de agua harinero de la “Pasadilla” y las infraestructuras asociadas al mismo, restos de una calzada romana, abrigos naturales utilizados desde época prehistórica, avistamiento de avutardas y búho real y otras especies de mamíferos.

El paisaje está definido por parcelas de cultivo de secano, vid y monte bajo sal- picado por núcleos de encinas y otras especies arbóreas. Es zona de anidamiento y descansadero de una familia de Buhos reales, especie protegida.

Desde aquí el itinerario se dirigió hacia su punto de partida en la aldea de La Pasadilla por un trazado de sendas y con subidas y bajadas.

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